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martes, 24 de enero de 2017

SAN PABLO: LA IGLESIA ES EL CUERPO DE CRISTO

Retomando el pasaje de la conversión de san Pablo (Hch 9, 4 s) en la que el Señor le dice: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" Pablo le pregunta "¿Quién eres, Señor?", a lo que recibe la respuesta "Yo soy Jesús, a quien tú persigues", vemos que Pablo al perseguir a los miembros de la Iglesia perseguía a Jesús mismo.

San Pablo dice en su primera carta a los Corintios: "¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?", para san Pablo  Cristo y la Iglesia se encuentran unidos del mismo modo que según el Génesis, el hombre y la mujer llegan a ser una sola carne, así también Cristo con los suyos se convierte en un solo espíritu, es decir, en un único sujeto a través de la resurrección.

A este respecto el papa Benedicto XVI dice en su homilía de inauguración del año paulino en 2008: “Para san Pablo, las palabras sobre la Iglesia como Cuerpo de Cristo no son una comparación cualquiera. Van más allá de una comparación. "¿Por qué me persigues?". Cristo nos atrae continuamente dentro de su Cuerpo, edifica su Cuerpo a partir del centro eucarístico, que para san Pablo es el centro de la existencia cristiana, en virtud del cual todos y cada uno podemos experimentar de un modo totalmente personal: él me ha amado y se ha entregado por mí”.

Todos los cristianos estamos llamados a ser Cristo vivo hoy como lo fue san Pablo, a ser los pies de Cristo que anuncian el evangelio, a ser las manos de Cristo de dan generosamente, a ser el corazón de Cristo que ama desinteresadamente, le pedimos a Dios que nos dé la gracia del Espíritu Santo para que esto sea una realidad. San Pablo apóstol, ruega por nosotros.



miércoles, 18 de enero de 2017

MARÍA, MODELO DE VIRGINIDAD Y CASTIDAD CONSAGRADA

María fue considerada desde un principio como prototipo y modelo de las almas vírgenes. Esto supone que ya desde el siglo IV era creencia universal la perpetua virginidad de María.

El primer testimonio que poseemos en este sentido es un texto de Orígenes (año 254) en el que afirma que es conforme a la razón atribuir a Jesús las primicias de la virginidad respecto a los varones y a María respecto a las mujeres. «No me parece acertado (eúphemon) atribuir a otra que a María las primicias de la virginidad». San Atanasio (año 373) tiene una larga carta, conservada en copto, en la que propone a María como la forma o el espejo en el que se deben contemplar las vírgenes de su tiempo. La propone como modelo de todas las virtudes, pero insiste en la virginidad.

En esta carta se inspiró san Ambrosio (año 397), que es el que más ampliamente desarrolla este aspecto de la ejemplaridad de María en varias de sus obras consagradas a las vírgenes: «Sírvaos la vida de María de modelo de virginidad, cual imagen que se hubiese traslado a un lienzo; en ella como en un espejo brilla la hermosura de la castidad y la belleza de toda virtud».

La Virgen María es la imagen perfecta de toda virginidad, «cuya vida pasó a ser norma para todas las vírgenes. Si, pues, nos agrada la maestra ensayemos en nosotros sus obras, de suerte que para obtener semejante gloria en la pureza, imitemos sus ejemplos».

No debe extrañarnos, por consiguiente, que la llame «maestra de la virginidad», Y no contento con esto, añada que es fuente de pureza, porque inspira e infunde pureza a los que entran en contacto con ella: lo fue para Juan el Bautista, para Juan el discípulo amado, para el mismo José su Esposo. Lo sigue siendo para innumerables almas que se inspiran en este modelo, para tantos hombres y mujeres que consagran a Dios su virginidad y la invocan confiados en sus dificultades y peligros.


Fuente: Diccionario Teológico de la Vida Consagrada, Ángel Aparicio Rodríguez



martes, 10 de enero de 2017

LOS VOTOS COMO EXPRESIÓN DEL RADICALISMO BAUTISMAL

Los votos de pobreza, castidad y obediencia quieren ser expresión de una actitud interior de entrega incondicional por amor. El amor es único, indivisible; sus expresiones son múltiples.

Pobreza, castidad y obediencia son como tres puertas por las que se entra en una misma habitación: la disposición interior de entrega total. Los votos no crean un estado adquirido, sino que inician un proceso y, por tanto, exigen respuesta cada día. Tienen una dimensión social. No son sólo un compromiso con Dios, sino que se proyectan hacia la sociedad. Son un anuncio y una denuncia.

Tal vez los mismos religiosos desconocen esa dimensión social. Deberían interiorizar esta realidad para convertir su testimonio en un grito profético para el mundo de hoy.

Podemos sintetizar todo lo dicho diciendo que ser religioso es vivir intensamente el dinamismo de la consagración bautismal hoy y en la realidad, de un modo que nos interpela.



Fuente: Diccionario Teológico de la Vida Consagrada, Ángel Aparicio Rodríguez


lunes, 9 de enero de 2017

POBREZA ES HUMILDAD

Isaías alerta contra el orgullo y la autosuficiencia, fuente de la incredulidad. Sólo una absoluta confianza en Dios puede arrancar del hombre la inseguridad que lo tambalea. «Si no os afirmáis en mí, no seréis firmes» (Is 7,9). Afirmarse en Dios y ser firmes. Creer y subsistir. Sólo una fe total hace que el hombre experimente salvación.

Quien cree y confía, no vacila, no se impacienta, no se apresura. « Así dice el Señor Dios: "He aquí que yo pongo por fundamento en Sión una piedra elegida, angular, preciosa y fundamental: quien tuviere fe en ella no vacilará" (Is 8,16). Esta Piedra es Cristo (lPe 2,4). Por su adhesión de fe incondicional a Cristo, la Roca, la iglesia vencerá el poder de la muerte (Mt 16,17-19). Ciertamente, la salvación está en escuchar a Dios y en tener confianza en Él, renunciando a escuchar otras voces y a volcarse en otras confianzas.

Los hombres podemos ser muy temerarios y autosuficientes. Dios resulta con frecuencia «molesto» a nuestros oídos y, sobre todo, sorprendentemente «luminoso» a las oscuridades de nuestro corazón. Quien se obstina en su orgullo, corre el riesgo de perderse. Sólo el abandono confiado y sincero en las manos de Dios hace experimentar al hombre su compasión. «Así dice el Señor Dios: "Por la conversión y calma seréis liberados, en el sosiego y seguridad estará vuestra fuerza". Pero no aceptasteis... Sin embargo, aguardará el Señor para haceros gracia, y así se levantará para compadeceros, porque Dios de equidad es el Señor: ¡Dichosos todos los que en Él esperan!» (Is 30,15.18).

Quienes son conscientes de su invalidez y la aceptan, recurriendo a Dios, sabrán que El salva a los débiles, a los oprimidos, a los pobres. Sólo en un pueblo pobre y débil se realiza la fuerza salvadora de Dios. «Los débiles pacerán en mis pastos y los pobres en' seguro se acostarán» (Is 14,30).
Los que con humilde confianza se echan en los brazos de Dios, encontrarán en Él su gozo y su alegría, el aliento de tantas situaciones oprimentes y desgarradoras.



Fuente: Diccionario Teológico de la Vida Consagrada, Ángel Aparicio Rodríguez.




miércoles, 4 de enero de 2017

EPIFANÍA: BÚSQUEDA DE LA VERDAD

La adoración de los reyes de oriente a Jesús en el pesebre de Belén, representa la adoración de todos los pueblos al Dios hecho hombre, de manera que Jesús se da a conocer como luz de las naciones a través de estos hombres, como lo dijo Benedicto XVI en 2012: “La Epifanía es una fiesta de la luz. «¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!» (Is 60,1). Con estas palabras del profeta Isaías, la Iglesia describe el contenido de la fiesta. Sí, ha venido al mundo aquel que es la luz verdadera, aquel que hace que los hombres sean luz”.

Los reyes de oriente nos dan un ejemplo a seguir porque buscaron la verdad por encima del qué dirán, buscando la verdad con humildad, aunque no eran del pueblo judío reconocieron que en medio de este pueblo había nacido el Mesías, el Señor, el Rey de reyes. El papa Benedicto XVI hace una descripción de los reyes de oriente muy acertada a este respecto: “Eran hombres en busca de la promesa, en busca de Dios. Y eran hombres vigilantes, capaces de percibir los signos de Dios, su lenguaje callado y perseverante. Pero eran también hombres valientes a la vez que humildes: podemos imaginar las burlas que debieron sufrir por encaminarse hacia el Rey de los Judíos, enfrentándose por eso a grandes dificultades. No consideraban decisivo lo que algunos, incluso personas influyentes e inteligentes, pudieran pensar o decir de ellos. Lo que les importaba era la verdad misma, no la opinión de los hombres. Por eso afrontaron las renuncias y fatigas de un camino largo e inseguro. Su humilde valentía fue la que les permitió postrarse ante un niño de pobre familia y descubrir en él al Rey prometido, cuya búsqueda y reconocimiento había sido el objetivo de su camino exterior e interior” (Benedicto XVI, 2012).

Busquemos desde el corazón la verdad, sin importar el qué dirán y aunque muchas veces tengamos que contrariar la mayoría de personas que van en busca de las cosas del mundo.



lunes, 2 de enero de 2017

EN QUÉ CONSISTE EL NOVICIADO EN LA SOCIEDAD DE SAN PABLO

La vida en el instituto comienza con el noviciado, cuya finalidad es:

Dar a conocer al novicio las exigencias de la vida religiosa.

Iniciarle en la práctica de los consejos evangélicos, con miras a una caridad más perfecta.

Encaminarle en la actividad apostólica de la comunidad.

La formación del noviciado entraña dar a conocer y apreciar lo referente al reino de Dios, cultivando el debido desprendimiento de todo lo demás y enseña a conocer y practicar la vida teologal, la humildad, la oración asidua y la unión con Dios en la disponibilidad al Espíritu.

En el noviciado se realiza una iniciación en la teología de la vida religiosa, en el estudio de las constituciones y de la espiritualidad paulina, también se va desentrañando el pensamiento y las obras del Fundador y se va conociendo la historia de la congregación.

El tiempo del noviciado tiene su propia función formativa. Por tanto, los novicios no se dedican a otros estudios o cometidos no encuadrados en dicha formación.



miércoles, 28 de diciembre de 2016

POBREZA ES DESPRENDIMIENTO

A todos, sin excepción, Cristo invita: «Donde esté tu tesoro allí estará también tu corazón» (Mt 6,21). El tesoro del corazón es todo aquello que lo acapara, es decir, que se convierte en el motivo dominante y profundo de la vida. Sólo Dios como dador y sus caminos como don, mostrados en Jesús, son dignos de seducir el corazón del hombre. Acumular riquezas lleva a que el corazón se aleje cada vez más del tesoro de Dios. No merecen las riquezas la adhesión del corazón del hombre (Mt 6,19.20).

Libertad frente a la riqueza, los bienes materiales de este mundo, no es lo mismo que renuncia estoica y maniquea a los mismos. Jesús y el grupo itinerante de discípulos usaban los bienes materiales (Lc 8,3). Lo que es denunciado por Jesús, como peligroso, es la aspiración y el ansia de acumular como garantía de vida y de seguridad. La raíz del enfrentamiento entre los hombres está en la codicia insaciable. La fuente de la vida no está en los bienes. Su seguridad no depende de las posesiones. De ahí que un proyecto de vida basado en acumular riqueza no tiene solidez. «Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes» (Lc 12,15). El único modo de liberarse de los bienes es distribuirlos a los pobres, o sea, viviendo la generosidad y el amor gratuito, que crean fraternidad entre los hombres (Lc 12,33.34).

La enseñanza de Jesús respecto a los bienes materiales sólo puede ser comprendida a partir de su comportamiento. El distanciamiento y el despojamiento de los bienes, como experiencia de libertad, es una invitación que El hace a quienes estén dispuestos a seguido. Hay, por lo mismo, dos actitudes ante los bienes: la cristiana y la pagana. Una se caracteriza por una confianza esperanzada, por la calma y la serenidad. Otra por la inquietud angustiosa. «Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis» (Lc 12,22). Los que se preocupan por los bienes materiales hasta turbarse y atormentarse muestran que todavía no han descubierto que quien nos ha dado lo más -la vida-, nos dará igualmente lo menos -el alimento y el vestido-. La propuesta de libertad de parte de Jesús es de una fascinación maravillosa.



lunes, 26 de diciembre de 2016

¿QUÉ ES LA OCTAVA DE NAVIDAD?

Ya desde el A.T. el pueblo judío prolongaba sus festividades más importantes durante ocho días, por ejemplo la pascua que se celebraba el día 14 del mes primero y la fiesta de los Tabernáculos que se celebraba el día 15 del séptimo mes (Levítico 23, 34-36). La Iglesia Católica hereda las octavas como una forma de resaltar la importancia de una fiesta prolongando su celebración durante ocho días y estos ocho días son como el mismo día de la celebración, son como un mismo día, a esto se entiende por octava.

El número ocho tiene una simbología en el cristianismo que es por excelencia el “número de la Resurrección”, Su significado es “sobreabundancia”, símbolo de “nueva vida”.

El primer documento conservado que habla de la celebración de una octava es la Vita Constantini de Eusebio a propósito de la dedicación de las basílicas de Tiro y de Jerusalén el año 355.

En la actualidad se conservan solamente dos octavas en la Iglesia Católica que resaltan las más importantes festividades que son Navidad y Pascua de resurrección, aunque en el pasado existían otras octavas como la octava de Pentecostés, inclusive en la edad media existían siete octavas privilegiadas, seis comunes, cinco simples, más las de la dedicación, de los santos titulares y patronos de los respectivos lugares.




jueves, 22 de diciembre de 2016

NAVIDAD: MISTERIO DE ALEGRÍA, HUMILDAD Y SENCILLEZ


El nacimiento de Cristo en el pesebre en Belén primero nos debe llenar de alegría ya que la causa de su encarnación fue su gran amor por cada uno de nosotros, nuestra redención y salvación. Como lo dice san Agustín: “Salten de júbilo los hombres, salten de júbilo las mujeres; Cristo nació varón y nació de mujer, y ambos sexos son honrados en Él. Retozad de placer, niños santos, que elegisteis principalmente a Cristo para imitarle en el camino de la pureza; brincad de alegría, vírgenes santas; la Virgen ha dado a luz para vosotras para desposaros con Él sin corrupción. Dad muestras de júbilo, justos, porque es el natalicio del Justificador. Haced fiestas vosotros los débiles y enfermos, porque es el nacimiento del Salvador. Alegraos, cautivos; ha nacido vuestro redentor. Alborozaos, siervos, porque ha nacido el Señor. Alegraos, libres, porque es el nacimiento del Libertador. Alégrense los cristianos, porque ha nacido Cristo” (Sermón 184,2).

Cristo con su nacimiento nos da ejemplos maravillosos que todos los cristianos deberíamos seguir: su humildad, al no escoger un palacio para nacer siendo Dios, abajarse a la condición humana aún más a la condición de niño en una familia pobre como es la familia de María y José, nos muestra un desapego de los bienes materiales y un gran amor con la donación de sí mismo.  Citando nuevamente a san Agustín: “La humildad de Cristo desagrada a los soberbios; pero si a ti, cristiano, te agrada, imítala; si le imitas, no te sentirás cansado, porque Él dijo: Venid a mí todos los que estáis cargados”.

Meditemos profundamente este misterio del nacimiento de Cristo e invitémoslo a que viva en nuestro corazón para que podamos decir con san Pablo: “No soy yo quien vive es Cristo quien vive en mí”.



miércoles, 21 de diciembre de 2016

EZEQUIEL PROFETA DEL EXILIO

El año 593-592 a.c. Dios se manifiesta a Ezequiel, sacerdote de Jerusalén, que vive en el exilio babilónico. La localización («a orillas del río Kebar») se repite necesariamente. La manifestación de Dios a Ezequiel tiene los siguientes elementos: La mano de Yahweh se posa sobre Ezequiel y éste presencia una tempestad teofánica: el viento, la nube y un fuego fulgurante (el fuego expresa la inaccesibilidad de la esfera divina); los cuatro seres vivientes, de forma humana, pero con cuatro alas cada uno (el número cuatro simboliza la totalidad cósmica; los elementos figurativos dan idea de la potencia e inefabilidad de lo divino); la bóveda, sobre las cabezas de los cuatro seres; la piedra de zafiro en forma de trono y la figura de apariencia humana, todo envuelto en fuego resplandeciente, «algo como la forma de la gloria de Yahweh» (la imprecisión de detalles es garantía de la autenticidad del relato); finalmente, la reacción del profeta («caí rostro en tierra»), corresponde al modelo clásico de la tradición sacerdotal (Lev 9,24; Núm 16,22).

Caído, con el rostro en tierra, el profeta oye una voz. Ezequiel es enviado a la casa de Israel (casa rebelde), que se encuentra en el exilio de Babilonia: «Les hablarás y les dirás: "Así dice el Señor Yahweh"». Yahweh conforta a su escogido: «No tengas miedo». El profeta no presenta objeción o resistencia alguna a la misión. Un rito de consagración o investidura le capacita para la tarea profética: come el rollo en una acción simbólica, que quiere expresar la asimilación del mensaje que debe anunciar.

Ezequiel es el profeta de la comunidad judía en el exilio. Cumplió la dura misión de anunciar la destrucción de Jerusalén, la ciudad santa, para que Yahweh pudiese poner un nuevo comienzo de salvación. Podemos reconocer que la vocación profética colocó en continuo estado de tensión el temperamento emotivo y vulnerable de Ezequiel. La muerte de su esposa («encanto de sus ojos») fue un duro golpe para él. Dios no le llama por su nombre, sino por el título de «hijo del hombre», que expresa la dependencia y caducidad de la existencia humana, ante el Señor absoluto (Adonai). Formado en la tradición sacerdotal, sabe controlar sus propios sentimientos y cumplir con fiel obediencia la voluntad de Yahweh. «Centinela de la casa de Israel», Ezequiel debe proclamar el juicio de Yahweh, ante los justos y los impíos. Pero también anunciará la promesa de salvación: el pueblo de Dios puede retornar a su tierra. El Señor hará con él una nueva alianza. La casa de Israel será restaurada, como los huesos secos son revigorizados.



Fuente: Diccionario Teológico de la Vida Consagrada, Ángel Aparicio Rodríguez.


lunes, 19 de diciembre de 2016

LA EXISTENCIA PROFÉTICA EN JEREMÍAS

La vocación de Jeremías (Jer 1) es fundamental para comprender la existencia profética. En el relato de la vocación falta una teofanía explícita, pero Jeremías está poseído por la certeza de que la palabra de Yahweh le fue dirigida. La elección es anterior a la existencia del profeta: «Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía... ».

Jeremías se asusta. ¿Cómo puede ser un «profeta de las naciones» quien no sabe hablar? «Soy un muchacho». Esta objeción puede nacer del carácter tímido de Jeremías o del sincero sentimiento de incapacidad humana. La respuesta de Yahweh exige, sin embargo, obediencia. La misión del profeta consiste en ser enviado («irás») y en hablar en nombre de Yahweh («dirás»). Jeremías no debe temer, porque Yahweh está con él («No les tengas miedo, que contigo estoy yo para salvarte»). Sigue un rito de investidura o consagración del profeta, a través de una acción simbólica (imposición de la palabra de Dios en la boca del profeta, mediante el contacto de la mano). Supone, implícitamente, una visión teofánica. Jeremías es tocado por Dios, que le da autoridad para destruir y para reconstruir.

En Jeremías la vocación es puro don de Dios. Porque la personalidad e inclinación natural del profeta no parecían favorecer la vida y la misión a que el Señor le llama. Jeremías era amante de su patria y de familia sacerdotal. Y, sin embargo, tuvo que anunciar la ruina de Jerusalén y de su templo. Sensible y afectuoso, el profeta vivió solitario por mandato del
Señor. Los conflictos internos del profeta son testimoniados en los textos autobiográficos, conocidos como confesiones de Jeremías: « ¡Ay de mí, madre mía, porque me diste a luz, varón discutido y debatido por todo el país!» (15,10); « ¡maldito el día en que nací!» (20,14).

El corazón del profeta está con Yahweh, cuya palabra es un gozo y alegría de corazón; por eso le duele más el silencio de Dios. Jeremías aplica a su relación con el Señor la atrevida imagen de la seducción amorosa: «Me has seducido, Yahweh, y me dejé seducir». La vocación profética es más fuerte que la resistencia que el profeta le opone: «Yo decía: "No volveré a recordarlo, no hablaré más en su Nombre". Pero había en mi corazón algo así como fuego ardiente, prendido en mis huesos, y aunque yo trabajaba por ahogado, no podía».



Fuente: Diccionario Teológico de la Vida Consagrada, Ángel Aparicio Rodríguez.


miércoles, 14 de diciembre de 2016

LA SAGRADA FAMILIA DESDE LA ENCÍCLICA REDEMPTORIS CUSTOS DE SAN JUAN PABLO II

La Sagrada Familia de Nazaret, Jesús, José y María son el ejemplo que deben seguir todas la familias cristianas, en un mundo actual donde se le ataca tanto con falsas ideas como la ideología de género, el aborto, el divorcio entre otras.

La Sagrada Familia de Nazaret vivió profundamente el amor mutuo y el amor a Dios, San José a través del silencio propició en el hogar de Nazaret un clima de contemplación mientras realizaba el oficio propio de carpintero. Allí se vivió plena y castamente el vínculo matrimonial: “En este matrimonio no faltaron los requisitos necesarios para su constitución: «En los padres de Cristo se han cumplido todos los bienes del matrimonio: la prole, la fidelidad y el sacramento. Conocemos la prole, que es el mismo Señor Jesús; la fidelidad, porque no existe adulterio; el sacramento, porque no hay divorcio»” (San Juan Pablo II, Redemptoris Custos).

Los evangelistas, aun afirmando claramente que Jesús ha sido concebido por obra del Espíritu Santo y que en aquel matrimonio se ha conservado la virginidad (cf. Mt 1, 18-25; Lc 1, 26-38), llaman a José esposo de María y a María esposa de José (cf. Mt 1, 16. 18-20. 24; Lc 1, 27; 2, 5) (San Juan Pablo II, Redemptoris Custos).

En esta familia San José juega un papel muy importante como custodio de Jesús y María, como jefe del hogar, como la figura masculina del hogar y como padre de Jesús: “Como se deduce de los textos evangélicos, el matrimonio con María es el fundamento jurídico de la paternidad de José. Es para asegurar la protección paterna a Jesús por lo que Dios elige a José como esposo de María. Se sigue de esto que la paternidad de José —una relación que lo sitúa lo más cerca posible de Jesús, término de toda elección y predestinación (cf. Rom 8, 28 s.)— pasa a través del matrimonio con María, es decir, a través de la familia” (San Juan Pablo II, Redemptoris Custos).

Imitemos el ejemplo de fidelidad, amor y servicio de la Sagrada Familia, donde vemos que cada miembro cumplió la voluntad de Dios y con la misión encomendada hasta el final de sus vidas.



miércoles, 7 de diciembre de 2016

KECHARITOMÉNE: LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

«Llena de gracia», en el original griego «kecharitoméne», es el nombre más bello de María, nombre que le dio el mismo Dios para indicar que desde siempre y para siempre es la amada, la elegida, la escogida para acoger el don más precioso, Jesús, «el amor encarnado de Dios» (encíclica «Deus caritas est», 12).

Celebramos hoy una de las fiestas de la bienaventurada Virgen más bellas y populares: la Inmaculada Concepción. María no sólo no cometió pecado alguno, sino que quedó preservada incluso de esa común herencia del género humano que es la culpa original, a causa de la misión a la que Dios la había destinado desde siempre: ser la Madre del Redentor (Benedicto XVI, 2006).

El magisterio de la iglesia concluyó que María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano.

El texto bíblico que sustenta la inmaculada concepción de la Virgen María es de la anunciación y encarnación, Lucas 1, 28: “El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: « ¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo»”, que nos recuerda que María es «kecharitoméne» hija predilecta de Dios, llena de gracia.

Finalmente, la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María nos invita a la pureza para que Jesús resida en nosotros y nos llama a la consagración al Corazón Inmaculado de María, lugar seguro para alcanzar conocimiento perfecto de Cristo y camino seguro para ser llenos del Espíritu Santo.


miércoles, 30 de noviembre de 2016

ADVIENTO: LA ALEGRÍA ANTE LA VENIDA DEL SEÑOR

Sabiéndonos necesitados de Dios utilicemos el tiempo del adviento para preparar el recibimiento que Él se merece en nuestro corazón, como lo dice san Anselmo: “deja un momento tus ocupaciones habituales; entra un instante en ti mismo, lejos del tumulto de tus pensamientos. Arroja fuera de ti las preocupaciones agobiantes; aparta de ti tus inquietudes trabajosas. Dedícate algún rato a Dios y descansa siquiera un momento en su presencia. Entra en el aposento de tu alma; excluye todo, excepto Dios y lo que pueda ayudarte para buscarle; y así, cerradas todas las puertas, ve en pos de él. Di, pues, alma mía, di a Dios: Busco tu rostro; Señor, anhelo ver tu rostro”.

Este tiempo de adviento es un tiempo favorable para encontrarnos con Dios, en la oración, las obras de caridad, el cambio de las malas costumbres. Alegrémonos también ante la inminente llegada del salvador, como lo dice san Carlos Borromeo: “Ha llegado, amadísimos hermanos, aquel tiempo tan importante y solemne, que, como dice el Espíritu Santo, es tiempo favorable, día de la salvación, de la paz y de la reconciliación; el tiempo que tan ardientemente desearon los patriarcas y profetas y que fue objeto de tantos suspiros y anhelos; el tiempo que Simeón vio lleno de alegría, que la Iglesia celebra solemnemente y que también nosotros debemos vivir en todo momento con fervor, alabando y dando gracias al Padre eterno por la misericordia que en este misterio nos ha manifestado. El Padre, por su inmenso amor hacia nosotros, pecadores, nos envió a su Hijo único, para librarnos de la tiranía y del poder del demonio, invitarnos al cielo e introducirnos en lo más profundo de los misterios de su reino, manifestarnos la verdad, enseñarnos la honestidad de costumbres, comunicarnos el germen de las virtudes, enriquecernos con los tesoros de su gracia y hacernos sus hijos adoptivos y herederos de la vida eterna”.

Ante la vida que es tan corta recordemos el salmo 90: “Aunque uno viva setenta años, y el más robusto hasta ochenta, la mayor parte son fatiga inútil, porque pasan aprisa y vuelan”, esta oportunidad la tenemos cada año, no la dejemos pasar, abramos de par en par nuestro corazón para recibir a Cristo.



viernes, 25 de noviembre de 2016

BEATO SANTIAGO ALBERIONE: MÍSTICA Y SUFRIMIENTO


Libertad interior y búsqueda de sentido

Para Viktor Frankl, fundador de la Logoterapia, el sufrimiento es un aspecto de la vida que no puede erradicarse, como no pueden apartarse el destino o la muerte. Todavía, sin todos ellos la vida no es completa.

Según Frankl, el sentido de la vida siempre está cambiando, pero nunca cesa. En este sentido podemos descubrir este sentido de la vida de tres modos distintos: (1) realizando una acción; (2) teniendo algún principio; y (3) por el sufrimiento.

En el primer caso el medio para el logro o cumplimiento es obvio. El segundo y tercer medio precisan ser explicados.

El segundo medio para encontrar un sentido en la vida es sentir por algo como, por ejemplo, la obra de la naturaleza o la cultura; y también sentir por alguien, por ejemplo el amor.

Cuando uno se enfrenta con una situación inevitable, insoslayable, siempre que uno tiene que enfrentarse a un destino que es imposible cambiar, por ejemplo, una enfermedad incurable, un cáncer que no puede operarse, precisamente entonces se le presenta la oportunidad de realizar el valor supremo, de cumplir el sentido más profundo, cual es el del sufrimiento. Porque lo que más importa de todo es la actitud que tomemos hacia el sufrimiento, nuestra actitud al cargar con ese sufrimiento. El sufrimiento deja de ser en cierto modo sufrimiento en el momento en que encuentra un sentido, como puede serlo el sacrificio.

Claro está que en este caso no hubo terapia en el verdadero sentido de la palabra, puesto que, para empezar, su sufrimiento no era una enfermedad y, además, yo no podía dar vida a su esposa. Pero en aquel preciso momento sí acerté a modificar su actitud hacia ese destino inalterable en cuanto a partir de ese momento al menos podía encontrar un sentido a su sufrimiento.

Uno de los postulados, básicos de la logoterapia estriba en que el interés principal del hombre no es encontrar el placer, o evitar el dolor, sino encontrarle un sentido a la vida, razón por la cual el hombre está dispuesto incluso a sufrir a condición de que ese sufrimiento tenga un sentido.

Hay situaciones en las que a uno se le priva de la oportunidad de ejecutar su propio trabajo y de disfrutar de la vida, pero lo que nunca podrá desecharse es la inevitabilidad del sufrimiento. Al aceptar el reto de sufrir valientemente, la vida tiene hasta el último momento un sentido y lo conserva hasta el fin, literalmente hablando. En otras palabras, el sentido de la vida es de tipo incondicional, ya que comprende incluso el sentido del posible sufrimiento.

La libertad interior

Para Frankl, el hombre puede conservar un vestigio de la libertad espiritual, de independencia mental, incluso en las terribles circunstancias de tensión psíquica y física. Así escribió en su obra “El hombre en búsqueda de sentido”:

“Los que estuvimos en campos de concentración recordamos a los hombres que iban de barracón en barracón consolando a los demás, dándoles el último trozo de pan que les quedaba. Puede que fueran pocos en número, pero ofrecían pruebas suficientes de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas – la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias – para decidir su propio camino.
Dostoyevski dijo en una ocasión: “Sólo temo una cosa: no ser digno de mis sufrimientos” y estas palabras retornaban una y otra vez a mi mente cuando conocí a aquellos mártires cuya conducta en el campo, cuyo sufrimiento y muerte, testimoniaban el hecho de que la libertad íntima nunca se pierde. Puede decirse que fueron dignos de sus sufrimientos y la forma en que los soportaron fue un logro interior genuino. Es esta libertad espiritual, que no se nos puede arrebatar, lo que hace que la vida tenga sentido y propósito”.

El modo en que un hombre acepta su destino y todo el sufrimiento que éste conlleva, la forma en que carga con su cruz, le da muchas oportunidades – incluso bajo las circunstancias más difíciles – para añadir a su vida un sentido más profundo.

No piensen que estas consideraciones son vanas o están muy alejadas de la vida real.

Es verdad que sólo unas cuantas personas son capaces de alcanzar metas tan altas. De los prisioneros, solamente unos pocos conservaron su libertad sin menoscabo y consiguieron los méritos que les brindaba su sufrimiento, pero aunque sea sólo uno el ejemplo, es prueba suficiente de que la fortaleza íntima del hombre puede elevarle por encima de su adverso sino. Y estos hombres no están únicamente en los campos de concentración. Por doquier, el hombre se enfrenta a su destino y tiene siempre oportunidad de conseguir algo por vía del sufrimiento.

Organización: Francisco Galvão, novicio paulino, Brasil




jueves, 24 de noviembre de 2016

REGALO PERFECTO PARA ESTA NAVIDAD

Diciembre es un mes importante para la mayoría de las personas, ya que es el mes que celebramos el nacimiento del niño Jesús y es un mes lleno de alegría, de compartir en familia, de estar unidos ya que durante el año puede ser que estuvimos a largas distancias de nuestros seres queridos por el trabajo, por las ocupaciones etc; y para este tiempo nos preparamos para los regalos, las decoraciones de nuestras casa y mi pregunta ¿Cuál será ese regalo perfecto para esta navidad? Dios nos ha dado el regalo más grande y perfecto que toda persona quiere y es la “Vida”, no hay otro regalo que pueda superar este, por eso cada uno de nosotros debemos sobretodo dar gracias a Dios por ese hermoso regalo, también por el regalo de tener una familia que está siempre a nuestro lados, que a pesar de las dificultades que nos presente la vida, están siempre hay; hay personas en este mundo que no cuentan con una familia, no tienen el apoyo necesario para salir adelante.

Debemos dar gracias a Dios que tenemos salud y podemos pasar este tiempo con buen ánimo, con sonrisas abiertas en nuestro rostro; hay personas que en este tiempo está sufriendo por causa de una grave enfermedad, está sufriendo porque no tiene una protección médica que la respalde etc. Debemos dar gracias por ese hermoso regalo de mirar el sol día a día, de tocar a nuestros hermanos y darle un fuerte abrazo, de sonreir delante del que sonríe para compartir su felicidad, hay tantas cosas que Dios nos ha regalado que para mí, esos detalles aparte de muchos más que tenemos es el mejor regalo perfecto que en este tiempo de la navidad podemos tener.




miércoles, 23 de noviembre de 2016

MENSAJE TEOLÓGICO Y ESPIRITUAL DE PABLO DE TARSO


Algunos estudiosos de la historia cristiana antigua, consideran a Pablo como el “fundador” del cristianismo en el sentido de que él habría predispuesto los instrumentos e iniciado una organización teórica y práctica de la experiencia cristiana.

Las raíces del mensaje teológico y espiritual de San Pablo han de buscarse en la tradición bíblica y judía releída a la luz de la fe en Jesucristo.



El apóstol al respecto decía Sed imitadores míos, así como yo lo soy de Cristo. (1 Cor. 11,1) 

San Pablo tenía plenamente identificada su mision como mensajero del Señor y su labor al motivar el proyecto y el estilo de vida cristiana para las jóvenes comunidades, fundadas por él, estimulando así su búsqueda y reflexión en una constante confrontación con el ambiente cultural externo, hecho por el que fue llamado "apóstol de los gentiles".


Para reconstruir el pensamiento teológico de Pablo y comprender su orientación espiritual específica es oportuno individuar su modo de leer la Biblia y sus criterios de interpretación:

  • Pablo subraya la continuidad de la acción de Dios en la historia de la salvación que halla su cumplimiento en Jesucristo.
  • Se ampara en la fe cristológica , la cual le suministra el criterio para dis­cernir en el canon bíblico.
  • Usa textos claves en los cuales se condensa la promesa de la “Nueva” y definitiva Alianza (Jr 31, 31; Ez 36, 26-27).

lunes, 21 de noviembre de 2016

PARA EL PADRE ALBERIONE MARÍA REINA DE LOS APÓSTOLES ES FUNDAMENTAL

El Padre Santiago Alberione quiso incorporar a la Familia Paulina la devoción a María Reina de los Apóstoles, como parte fundamental de nuestra espiritualidad, gracias a su experiencia en el seminario de Alba como director espiritual.

El P. Alberione mientras desarrollaba su trabajo como director espiritual del seminario de Alba inculcó la devoción a María Reina de los Apóstoles, como lo atestigua en Abundantes Divitiae: “La devoción a la Reina de los Apóstoles también la inculcó, ya en el seminario: bajo su patrocinio se desarrollaron las conferencias de pastoral (1912-1915), la clase de sociología, y los primeros pasos de los neosacerdotes en el ministerio. María es co-apóstol; así como es corredentora” (AD, Numeral 181).

Para el P. Alberione es importante resaltar que María recibió un doble anuncio, el de ser Madre de Dios y el de ser Madre de todos los hombres, el primero lo recibió en la anunciación y encarnación, el segundo lo recibió en la crucifixión: “Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo»” (Juan 19, 26).

María Reina de los Apóstoles entrega a la humanidad la mayor riqueza y la mayor gracia que se puede dar, es decir, a Jesucristo por lo cual el P. Alberione resalta su papel como Mediadora universal de la gracia:” Ninguna riqueza mayor que Jesucristo puede darse a este mundo pobre y orgulloso. María dio al mundo la gracia en Jesucristo; continúa brindándolo a lo largo de los siglos: es mediadora universal de la gracia y en esta misión es también madre nuestra. El mundo necesita a Jesucristo, camino, verdad y vida. [María] lo da mediante los apóstoles y los apostolados. Ella los suscita, los forma, los asiste, los corona de frutos y de gloria en el cielo” (AD, Numeral 182).

María también asiste a los apóstoles en su misión, los forma para dar a Jesucristo Camino, Verdad y Vida, en el cumplimiento de esta misión es Madre y Maestra, todo el apostolado de la Familia Paulina esta encomendado a María Reina de los Apóstoles quien nos guía en cada paso para dar gloria a Dios y paz a los hombres.




viernes, 18 de noviembre de 2016

CRISTO REY UNA FESTIVIDAD CONTRA EL LAICISMO ACTUAL

El próximo domingo 20 de noviembre celebraremos la fiesta del Cristo Rey del universo con la cual terminamos el año litúrgico, debemos saber sobre esta festividad que el Papa Pio XI, el 11 de diciembre de 1925, día en que se instituyó la fiesta tenía unas intenciones que se encuentran recogidas en su carta encíclica Quas Primas.

Volviendo a retomar este documento vemos que sigue teniendo gran actualidad pues los problemas observados en ese tiempo se repiten hoy y esta festividad nos debe mover a luchar contra los males que aquejan nuestra fe y nuestra sociedad.

El Papa Pio XI enuncia el problema de laicismo como un mal grave para nuestra fe, como lo leemos en la encíclica: “Poco a poco, la religión cristiana fue igualada con las demás religiones falsas y rebajada indecorosamente al nivel de éstas. Se la sometió luego al poder civil y a la arbitraria permisión de los gobernantes y magistrados. Y se avanzó más: hubo algunos de éstos que imaginaron sustituir la religión de Cristo con cierta religión natural, con ciertos sentimientos puramente humanos. No faltaron Estados que creyeron poder pasarse sin Dios, y pusieron su religión en la impiedad y en el desprecio de Dios” (Quas Primas, Numeral 24).

El papa Pio XI también explica la razón por la cual quiso instituir esta fiesta: “Para condenar y reparar de alguna manera esta pública apostasía, producida, con tanto daño de la sociedad, por el laicismo, ¿no parece que debe ayudar grandemente la celebración anual de la fiesta de Cristo Rey entre todas las gentes? En verdad: cuanto más se oprime con indigno silencio el nombre suavísimo de nuestro Redentor, en las reuniones internacionales y en los Parlamentos, tanto más alto hay que gritarlo y con mayor publicidad hay que afirmar los derechos de su real dignidad y potestad” (Quas Primas, Numeral 25).

Es recomendable volver sobre el documento que hace que nosotros renovemos nuestro deber misionero en todos los ámbitos de la sociedad y nos decidamos a dejar de lado la tibieza y seamos realmente sal y luz para la humanidad.



miércoles, 16 de noviembre de 2016

CONVERSIÓN: LA MEJOR FORMA DE PREPARARSE PARA LA NAVIDAD

Como lo proclama Jesús en el evangelio de san Marcos: “El tiempo (ho kairós) se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca. Convertíos (metanoeite) y creed en la Buena Nueva”. La palabra griega “metanoeite” ofrece un matiz más espiritual: se refiere al cambio de mente, de pensamiento, de corazón, de espíritu.

Todo hombre está llamado a vivir la conversión y por consiguiente la comunión con Dios, pero como el hombre es pecador desde sus orígenes (Rm 5,12), necesita de purificación y conversión para vivir la intimidad con Dios. La conversión tiende a crear una nueva relación con Dios, que supone una ruptura con el “hombre viejo”, con la antigua condición pecadora del hombre para la realización del Reino de Dios.

La conversión es una exigencia radical de la vida cristiana y una tarea de toda la vida. Con Jesús la conversión deja el tiempo de la esperanza inmediata y entra en el tiempo de la plenitud de la salvación, la conversión afecta a todo hombre y abarca a todos los hombres, pues todos estamos necesitados de la salvación. El anuncio del Reino de Dios ya presente exige una nueva actitud ante la vida. Convertirse es como nacer de nuevo, ser nuevas criaturas en Cristo.

Debemos saber que la perfecta configuración con Cristo es un proceso lento de maduración con retrocesos y caídas, por eso requiere perseverancia y también de la ayuda de los sacramentos especialmente de la confesión y la eucaristía.