miércoles, 18 de enero de 2017

MARÍA, MODELO DE VIRGINIDAD Y CASTIDAD CONSAGRADA

María fue considerada desde un principio como prototipo y modelo de las almas vírgenes. Esto supone que ya desde el siglo IV era creencia universal la perpetua virginidad de María.

El primer testimonio que poseemos en este sentido es un texto de Orígenes (año 254) en el que afirma que es conforme a la razón atribuir a Jesús las primicias de la virginidad respecto a los varones y a María respecto a las mujeres. «No me parece acertado (eúphemon) atribuir a otra que a María las primicias de la virginidad». San Atanasio (año 373) tiene una larga carta, conservada en copto, en la que propone a María como la forma o el espejo en el que se deben contemplar las vírgenes de su tiempo. La propone como modelo de todas las virtudes, pero insiste en la virginidad.

En esta carta se inspiró san Ambrosio (año 397), que es el que más ampliamente desarrolla este aspecto de la ejemplaridad de María en varias de sus obras consagradas a las vírgenes: «Sírvaos la vida de María de modelo de virginidad, cual imagen que se hubiese traslado a un lienzo; en ella como en un espejo brilla la hermosura de la castidad y la belleza de toda virtud».

La Virgen María es la imagen perfecta de toda virginidad, «cuya vida pasó a ser norma para todas las vírgenes. Si, pues, nos agrada la maestra ensayemos en nosotros sus obras, de suerte que para obtener semejante gloria en la pureza, imitemos sus ejemplos».

No debe extrañarnos, por consiguiente, que la llame «maestra de la virginidad», Y no contento con esto, añada que es fuente de pureza, porque inspira e infunde pureza a los que entran en contacto con ella: lo fue para Juan el Bautista, para Juan el discípulo amado, para el mismo José su Esposo. Lo sigue siendo para innumerables almas que se inspiran en este modelo, para tantos hombres y mujeres que consagran a Dios su virginidad y la invocan confiados en sus dificultades y peligros.


Fuente: Diccionario Teológico de la Vida Consagrada, Ángel Aparicio Rodríguez



martes, 10 de enero de 2017

LOS VOTOS COMO EXPRESIÓN DEL RADICALISMO BAUTISMAL

Los votos de pobreza, castidad y obediencia quieren ser expresión de una actitud interior de entrega incondicional por amor. El amor es único, indivisible; sus expresiones son múltiples.

Pobreza, castidad y obediencia son como tres puertas por las que se entra en una misma habitación: la disposición interior de entrega total. Los votos no crean un estado adquirido, sino que inician un proceso y, por tanto, exigen respuesta cada día. Tienen una dimensión social. No son sólo un compromiso con Dios, sino que se proyectan hacia la sociedad. Son un anuncio y una denuncia.

Tal vez los mismos religiosos desconocen esa dimensión social. Deberían interiorizar esta realidad para convertir su testimonio en un grito profético para el mundo de hoy.

Podemos sintetizar todo lo dicho diciendo que ser religioso es vivir intensamente el dinamismo de la consagración bautismal hoy y en la realidad, de un modo que nos interpela.



Fuente: Diccionario Teológico de la Vida Consagrada, Ángel Aparicio Rodríguez


lunes, 9 de enero de 2017

POBREZA ES HUMILDAD

Isaías alerta contra el orgullo y la autosuficiencia, fuente de la incredulidad. Sólo una absoluta confianza en Dios puede arrancar del hombre la inseguridad que lo tambalea. «Si no os afirmáis en mí, no seréis firmes» (Is 7,9). Afirmarse en Dios y ser firmes. Creer y subsistir. Sólo una fe total hace que el hombre experimente salvación.

Quien cree y confía, no vacila, no se impacienta, no se apresura. « Así dice el Señor Dios: "He aquí que yo pongo por fundamento en Sión una piedra elegida, angular, preciosa y fundamental: quien tuviere fe en ella no vacilará" (Is 8,16). Esta Piedra es Cristo (lPe 2,4). Por su adhesión de fe incondicional a Cristo, la Roca, la iglesia vencerá el poder de la muerte (Mt 16,17-19). Ciertamente, la salvación está en escuchar a Dios y en tener confianza en Él, renunciando a escuchar otras voces y a volcarse en otras confianzas.

Los hombres podemos ser muy temerarios y autosuficientes. Dios resulta con frecuencia «molesto» a nuestros oídos y, sobre todo, sorprendentemente «luminoso» a las oscuridades de nuestro corazón. Quien se obstina en su orgullo, corre el riesgo de perderse. Sólo el abandono confiado y sincero en las manos de Dios hace experimentar al hombre su compasión. «Así dice el Señor Dios: "Por la conversión y calma seréis liberados, en el sosiego y seguridad estará vuestra fuerza". Pero no aceptasteis... Sin embargo, aguardará el Señor para haceros gracia, y así se levantará para compadeceros, porque Dios de equidad es el Señor: ¡Dichosos todos los que en Él esperan!» (Is 30,15.18).

Quienes son conscientes de su invalidez y la aceptan, recurriendo a Dios, sabrán que El salva a los débiles, a los oprimidos, a los pobres. Sólo en un pueblo pobre y débil se realiza la fuerza salvadora de Dios. «Los débiles pacerán en mis pastos y los pobres en' seguro se acostarán» (Is 14,30).
Los que con humilde confianza se echan en los brazos de Dios, encontrarán en Él su gozo y su alegría, el aliento de tantas situaciones oprimentes y desgarradoras.



Fuente: Diccionario Teológico de la Vida Consagrada, Ángel Aparicio Rodríguez.




miércoles, 4 de enero de 2017

EPIFANÍA: BÚSQUEDA DE LA VERDAD

La adoración de los reyes de oriente a Jesús en el pesebre de Belén, representa la adoración de todos los pueblos al Dios hecho hombre, de manera que Jesús se da a conocer como luz de las naciones a través de estos hombres, como lo dijo Benedicto XVI en 2012: “La Epifanía es una fiesta de la luz. «¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!» (Is 60,1). Con estas palabras del profeta Isaías, la Iglesia describe el contenido de la fiesta. Sí, ha venido al mundo aquel que es la luz verdadera, aquel que hace que los hombres sean luz”.

Los reyes de oriente nos dan un ejemplo a seguir porque buscaron la verdad por encima del qué dirán, buscando la verdad con humildad, aunque no eran del pueblo judío reconocieron que en medio de este pueblo había nacido el Mesías, el Señor, el Rey de reyes. El papa Benedicto XVI hace una descripción de los reyes de oriente muy acertada a este respecto: “Eran hombres en busca de la promesa, en busca de Dios. Y eran hombres vigilantes, capaces de percibir los signos de Dios, su lenguaje callado y perseverante. Pero eran también hombres valientes a la vez que humildes: podemos imaginar las burlas que debieron sufrir por encaminarse hacia el Rey de los Judíos, enfrentándose por eso a grandes dificultades. No consideraban decisivo lo que algunos, incluso personas influyentes e inteligentes, pudieran pensar o decir de ellos. Lo que les importaba era la verdad misma, no la opinión de los hombres. Por eso afrontaron las renuncias y fatigas de un camino largo e inseguro. Su humilde valentía fue la que les permitió postrarse ante un niño de pobre familia y descubrir en él al Rey prometido, cuya búsqueda y reconocimiento había sido el objetivo de su camino exterior e interior” (Benedicto XVI, 2012).

Busquemos desde el corazón la verdad, sin importar el qué dirán y aunque muchas veces tengamos que contrariar la mayoría de personas que van en busca de las cosas del mundo.



lunes, 2 de enero de 2017

EN QUÉ CONSISTE EL NOVICIADO EN LA SOCIEDAD DE SAN PABLO

La vida en el instituto comienza con el noviciado, cuya finalidad es:

Dar a conocer al novicio las exigencias de la vida religiosa.

Iniciarle en la práctica de los consejos evangélicos, con miras a una caridad más perfecta.

Encaminarle en la actividad apostólica de la comunidad.

La formación del noviciado entraña dar a conocer y apreciar lo referente al reino de Dios, cultivando el debido desprendimiento de todo lo demás y enseña a conocer y practicar la vida teologal, la humildad, la oración asidua y la unión con Dios en la disponibilidad al Espíritu.

En el noviciado se realiza una iniciación en la teología de la vida religiosa, en el estudio de las constituciones y de la espiritualidad paulina, también se va desentrañando el pensamiento y las obras del Fundador y se va conociendo la historia de la congregación.

El tiempo del noviciado tiene su propia función formativa. Por tanto, los novicios no se dedican a otros estudios o cometidos no encuadrados en dicha formación.



miércoles, 28 de diciembre de 2016

POBREZA ES DESPRENDIMIENTO

A todos, sin excepción, Cristo invita: «Donde esté tu tesoro allí estará también tu corazón» (Mt 6,21). El tesoro del corazón es todo aquello que lo acapara, es decir, que se convierte en el motivo dominante y profundo de la vida. Sólo Dios como dador y sus caminos como don, mostrados en Jesús, son dignos de seducir el corazón del hombre. Acumular riquezas lleva a que el corazón se aleje cada vez más del tesoro de Dios. No merecen las riquezas la adhesión del corazón del hombre (Mt 6,19.20).

Libertad frente a la riqueza, los bienes materiales de este mundo, no es lo mismo que renuncia estoica y maniquea a los mismos. Jesús y el grupo itinerante de discípulos usaban los bienes materiales (Lc 8,3). Lo que es denunciado por Jesús, como peligroso, es la aspiración y el ansia de acumular como garantía de vida y de seguridad. La raíz del enfrentamiento entre los hombres está en la codicia insaciable. La fuente de la vida no está en los bienes. Su seguridad no depende de las posesiones. De ahí que un proyecto de vida basado en acumular riqueza no tiene solidez. «Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes» (Lc 12,15). El único modo de liberarse de los bienes es distribuirlos a los pobres, o sea, viviendo la generosidad y el amor gratuito, que crean fraternidad entre los hombres (Lc 12,33.34).

La enseñanza de Jesús respecto a los bienes materiales sólo puede ser comprendida a partir de su comportamiento. El distanciamiento y el despojamiento de los bienes, como experiencia de libertad, es una invitación que El hace a quienes estén dispuestos a seguido. Hay, por lo mismo, dos actitudes ante los bienes: la cristiana y la pagana. Una se caracteriza por una confianza esperanzada, por la calma y la serenidad. Otra por la inquietud angustiosa. «Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis» (Lc 12,22). Los que se preocupan por los bienes materiales hasta turbarse y atormentarse muestran que todavía no han descubierto que quien nos ha dado lo más -la vida-, nos dará igualmente lo menos -el alimento y el vestido-. La propuesta de libertad de parte de Jesús es de una fascinación maravillosa.



lunes, 26 de diciembre de 2016

¿QUÉ ES LA OCTAVA DE NAVIDAD?

Ya desde el A.T. el pueblo judío prolongaba sus festividades más importantes durante ocho días, por ejemplo la pascua que se celebraba el día 14 del mes primero y la fiesta de los Tabernáculos que se celebraba el día 15 del séptimo mes (Levítico 23, 34-36). La Iglesia Católica hereda las octavas como una forma de resaltar la importancia de una fiesta prolongando su celebración durante ocho días y estos ocho días son como el mismo día de la celebración, son como un mismo día, a esto se entiende por octava.

El número ocho tiene una simbología en el cristianismo que es por excelencia el “número de la Resurrección”, Su significado es “sobreabundancia”, símbolo de “nueva vida”.

El primer documento conservado que habla de la celebración de una octava es la Vita Constantini de Eusebio a propósito de la dedicación de las basílicas de Tiro y de Jerusalén el año 355.

En la actualidad se conservan solamente dos octavas en la Iglesia Católica que resaltan las más importantes festividades que son Navidad y Pascua de resurrección, aunque en el pasado existían otras octavas como la octava de Pentecostés, inclusive en la edad media existían siete octavas privilegiadas, seis comunes, cinco simples, más las de la dedicación, de los santos titulares y patronos de los respectivos lugares.